domingo, 4 de octubre de 2015

El Indio nace y muere fuera de su choza




En los Pueblos Indígenas, el Padre
De Mayor Número de Hijos varones
Es el Benefactor de la Comunidad

Practica la poligamia y su economía se rige por la producción de hombres.




Ciudad Bolívar, 29/01/1967(Especial)
El indio nace y muere fue­ra de su choza.  Es realidad poco sabida y la gente qué visitó la Caseta Indígena de la Feria del Orinoco mostró su sorpresa ante la explicación de Pedro Juan Kri­sólogo, un indio guarauno que se licenció en antropología en Espa­ña y México y que ahora trabaja en el Ministerio de 'Justicia a través de la Misión de Araguamujo. La  Caseta Indígena fue quizá la atracción principal de la Feria.
Los visitantes establecieron diálogo con los misioneros sobre el  nacimiento, reproducción, Muerte, danzas, religión, magia y otras costumbres propias de los aborígenes.
Administraron sus chhzas que fueron construidas en un sitio apropiado del parque y conocieron de cerca a más cien indígenas proto­tipos de las razas Caribe, Ka­marata, Pemón y Panare que fue­fon traídos a fin de dar a cono­cer su vida y sus costumbres.
Estos indios realizaron activi­dades en sus chozas, unas seis que fueran construidas dentro del Parque de la Feria. Por ejemplo, los indios Caribe desarrollaron su actividad como cultivadores de la yuca; los Kamaratas presen­taron algunos trabajos de cerámi­ca y amasado el barro delante del público; los Pemón de la Gran Sabana, tejen bellísimos cestos y los Panares de Caicara ejecutan danzas que fueron atracción prin­cipal de la Caseta.
El Padre José María Rivas, ca­puchino y coordinador de estas actividades, dictó una charla muy interesante sobre el canto del Kaikarak y OséPue (término con los que estos indios denominan el ga­llito de roca y al periquito). Esta charla describe las distintas tonalidades de la gama musical de los Pemones y su interpretación de los instrumentos musicales. La charla fue amenizada por los in­dios Pemones con las danzas del Parichará, el Chochimán y el Tu­puey.
La danza del Parichará, según el Padre Rivas, es tan antigua como el origen mismo de los in­dios. Es una auténtica creación de ritmos donde la melodía que­da disminuida por la misma fuer­za salvaje de la danza. Los ins­trumentos utilizados en esta dan­za son la trompeta de yagrumo los del báquiro; la flauta hecha con la tibia del venado y el Kewei, bastón de ritmo que llevan todos los integrantes de la danza.
La danza tiene por fin una or­gía en la que quedan agotados por la alegría que dura días en­teros mientras se agota el Ka­ehiri, bebida embriagante hecha de yuca y batata roja como co­lorante. La danza en su progresión intensa llega a perder el ritmo y se convierte en estertor.
En coloquio aparte, el licencia­do Krisólogo explicaba aspectos relacionados con el ciclo de vida de los indios. Y en este sentido afirmaba que generalmente, el in­dígena nace fuera de la vivienda por una especie de tabú que pesa sobre su mundo mental; y por una simple coincidencia, en algunas tribus, el indígena muere también fuera del hogar. A eso se debe su creencia de que la vida es raptada por un ser ciego, pero de una gran lucidez interior.  Este ciego es para algunos un espíritu enemigo; para otros indios, un maleficio personificado o la materialización de una maldición lanzada por enemigos y contra los cuales luchan los chamanes o brujos de la tribu. 
–Por que´nacen los indios fuera de la choza?
- -Para evitar que la sangre de la Mujer pueda infeccionar la cho­za ya que la sangre para ellos es causa de enfermedad y muerte. Igualmente, la mujer durante la menstruación es alejada de la vi­vienda.
—¿Cómo es la vida del indio?
-El indio —explica el licencia­do Krisólogo— trata de adaptarse al medio, pero su vida es azarosa. Esos azares se sobrellevan en lap­sos cortos que abarcan el presen­te. El indio vive al día y esa con­cepción de vivir al día es lo que lo hace sobrellevar la vida. En el aspecto físico, hacen una comida fuerte y luego se estimulan con yerbas. La vida del indio es más
en los meses intermedios de invierno y verano porque cose­chan sus siembras y se nutren suficientemente, como para resis­tir los extremos de las estaciones. En el aspecto filosófico, piensan más en la trasmigración y en ellos cabe un espiritualismo puro.
En cuanto a la alimentación, explica el licenciado indigenista que el aborigen prefiere el pes­cado a la carne y quienes comen carne, prefieren la de los anima­les pequeños. Por ejemplo, los inios Panares prohíben la caza de chigüire porque lo consideran creador de su clan y sostienen que el chigüire es el abuelito de ellos. Los Piaroa no cazan el danto por­que. lo consideran creador de sus clanes; los Taparitas no cazan el morrocoy por la misma razón, de manera que en esa concepción parece que hubiera una mente que fuera regulando la caza en la dieta de los pueblos indígenas.
Los indios también tienen sen­tido del pudor. Hay pueblos que se visten con fibras de moriche. Otros que recurren al algodón que hilan y tiñen con el onoto. Todo depende de la parte del cuerpo que consideren como el asiento de sus sentido del pudor.
Algunos usan cinturones que quitárselos equivale a desnudarse.  Para los indios guaraúnos del Delta del Orinoco su parte más defendida es la garganta donde usan enormes collares. 
El matrimonio de algunas de estas tribús  se realiza después del compromiso en edad infantil.  En otros después de varias pruebas  Se concede la mujer también por un simple intercambio o en pago de grandes servicios.  Generalmente existe la poligamia y la economía se rige por la producción de hombres.  El hombre que tiene más hijos es favorecido por la comunidad y se le conceden honores.   

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