lunes, 26 de octubre de 2015

Un Hombre tiene 80 Gatos Que no Dejan Dormir Al Vecindario



Ciudad Bolívar, 20.03.67 (Especial).
Un hombre carnicero de Maripa tiene entre sus gustos, el de coleccionar gatos de toda maña y tamaño y no tiene preferencia por alguno en especial. A todos los llama ''Pan­cho'', sea hembra o sea macho, negro, rubio, blanco o mixto, y cuando grita con manos en la boca a "lo Tarzán": "Pan­choo! Panchoo!, toda la gatería se reúne en el corral a re­cibir su ración diaria de pellejo. Hasta ahora cuenta ochenta gatos en su patio, sin incluir los que ha regalado con "dolor de su alma".
La ascendiente de la manada tiene catorce años y está embarazada y feliz de su numerosa prole. Orgulloso también de tantos felinos se manifiesta Juan Herrera —así se llama el carnicero e intermediario en el comercio de ganado en pie ante las personas que de dentro o de fuera lo visitan. Pero últimamente se ha visto en aprieto porque el vecin­dario ha comenzado a quejarse de que ya no aguanta más los gruñidos y llantos a la Luna por las noches de los gatos, aunque bien —se ha dicho—que a muchos de ellos les gusta estar más en el monte que en el pueblo.
—Eso sí —dice un viajero llamado Pepe Yánez que acaba de realizar una gira de turista por allá—, en Maripa no hay ratas ni ratones y las lagartijas viven espantadas.
Comenta con buen humor, que trabajo y calentura pasó últimamente una comisión del MAC y la Sanidad que se desplazó al lugar a vacunar a los gatos contra el mal de rabia, pues los animales debido a la vida que llevan y al medio rural donde viven, se han vuelto montaraces y, por lo tanto, difíciles de atrapar. El día de la vacunación, Juan Herrera gastó más pellejo que de costumbre y se volvió una furia cuando la dicha comisión le propuso exterminar la cuarta parte de los gatos.


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