martes, 24 de noviembre de 2015

Hay pueblo interesados en la cultura y otros indiferentes



*Para superar las deficiencias es preciso salir de la condición de  subdesarrollo.

*Dos poetas y un cardiólogo opinan sobre la cultura guayanesa.

Ciudad Bolívar, 20 07,67 Especial).
Siguiendo la encuesta sobre la situación cultural de esta ciudad, sus causas y lo que debe em­prenderse para lograr un estado cultural que responda a las ne­cesidades reales de nuestro tiem­po, hemos solicitado hoy la opi­nión de tres distinguidas perso­nalidades de la localidad. El poe­ta José Eugenio Sánchez Negrón, autor de tres libros de poesía, dos de los cuales laureados por el Concejo Municipal de Cara­cas; la poeta Mimina Rodríguez Lezama, autora de "La Sombra del Fuego" y "Cantos Agrios" y el doctor Oscar Montes, catedrático de la UDO en la especiali­dad de cardiología y muy dado a estos menesteres de la cultura en términos generales.
El poeta Sánchez Negrón no cree que se pueda hablar de ciu­dades cultas e incultas
—Yo diría más bien —respon­de— que hay pueblos interesados en la cultura o indiferentes a ella. El nuestro, en honor a la verdad, se ubica en la segunda clasificación; pero si analizamos el asunto a fondo, encontraremos que el problema es de moti­vación. Estoy en condiciones de asegurarlo, porque he visto que nuestro pueblo no ha dejado de responder en ningún momento a las expresiones de la cultura auténtica. En cambio, siempre se ha mostrado indiferente a las expresiones mediocremente cul­tas.
—En un país como el nuestro
agrega—, donde la conciencia
de la nacionalidad apenas comienza a despertar, no es posi­ble pretender que la cultura alcance niveles generales. La cul­tura, entre nosotros, sigue siendo una expresión de las minorías pensantes, y así continuaremos hasta el momento en que la edu­cación del pueblo comience a transformar de manera radical a las nuevas generaciones.
¿Pero qué debemos hacer de inmediato para lograr una cultura acorde con nuestro tiem­po?
Para el autor de "Los Ruidos' del Mundo", la respuesta es despertar en las juventudes un interés espontáneo por la evo­lución del pensamiento. Lo de­más viene solo.
MIMINA RODRÍGUEZ LEZAMA
Para la poeta Mimina Rodrí­guez Lezama no hay manera de creer que Ciudad Bolívar sea una ciudad "mediocremente cul­ta". Para ella, la auténtica cul­tura nada tiene que ver con la mediocridad.
—Lo mediocre en cultura —afirma— no es otra cosa que fanfarria parroquial que puede darse tanto en Ciudad Bolívar como en otra ciudad defectuosa­mente orientada en el problema. Lo que sí podría decir es que esta ciudad está. culturalmente dormida y los guayaneses en una forma u otra estamos en el deber de despertarla.
En el éxodo de sus valores ar­tísticos hacia otros climas más propicios a su realización consi­dera la poeta que está, entre otras, la causa del bajo nivel cultural de muchos pueblos de la provincia. "Guayana, vivero extraordinario del arte en ám­bito universal" expresa, "ha que­dado prácticamente abandonada por sus creadores".
—¿Qué debemos hacer por Ciudad Bolívar para elevar su nivel cultural?
—Ante todo —responde—, mo­tivar al pueblo guayanés llamán­dole a realizar una auténtica la­bor de cultura que rompa drás­ticamente con la facilidad tradicional que muchos de nosotros nos empeñamos en confundir con el arte. Esto se puede conseguir con agrupaciones responsables y severamente orientadas por ar­tistas que inicien ciclos de char­las, cursos, recitales y exposicio­nes. Para empezar ya tenemos la primera piedra con el proyecto del Museo de Arte Moderno "Je­sús Soto", único por su impor­tancia, en cualquier ciudad de provincia americana, toda vez que contaría en su etapa ini­cial, con más de sesenta cuadros de artistas internacionales con­sagrados, que el Maestro Soto ha ido coleccionando a través de veinte años por Europa y que en gesto magnífico cede a Ciudad Bolívar.
También el haberse formado un Comité pro Casa de la Cul­tura, es una chispa de esperanza en el ambiente. De esa futura Casa pueden arrancar realidades y corrientes que nos identifica­rán con la auténtica cultura que vigoriza y despierta en este acon­tecer evidentemente dramático de la humanidad. Lo lamentable seria que no diésemos el calor suficiente al proyecto, porque en­tonces todo quedaría en la siem­bra de una piedra.
PROFESOR OSCAR MONTES
Opina el doctor Montes que Ciudad Bolívar es mucho más culta que hace diez años y se basa en los conceptos principa­les del libro "El Conflicto de las Culturas" de C. P. Snow que sostiene la existencia de dos cla­ses de cultura: la cultura cien­tífica y la cultura tradicional o humanística.
Para confirmar lo primero el distinguido cardiólogo profesor de la UDO comienza a explicar que en Ciudad Bolívar existen tres Escuelas y un Núcleo Universitario, un Hospital Universitario, media docena de Institutos de Educación Media, innumerables Institutos de capacitación técni­ca y profesional. Dicho esto en­tra en consideraciones sobre el descenso notorio de la mortali­dad por gastroenteritis, el bajo índice de delincuencia juvenil y la consolidación de Centros Pro­fesionales, para admitir que "estamos en una situación de cul­tura científica mucho más avan­zada".
"Nuestra cultura tradicional o humanística también ha mejo­rado", señala el profesor y mo­tiva esta afirmación con la exis­tencia en la ciudad, de Bibliote­cas, salas de conferencias, Con­cha Acústica, Escuela de Música y la esperanza de una Casa de la Cultura, una Escuela de Ce­rámica y un Taller Libre de Ar­te. Hace mención que en los últimos tres años los citadinos han tenido la oportunidad de escuchar a pianistas destacados como Malcuzinski; recitales co­mo los de Morella Muñoz, Alirio Diaz, Fedora Alemán, Contra­punto, visto espectáculos de dan­zas y teatro y termina haciendo referencia a libros de poemas que aquí se han publicado en los Úl­timos tres años, al crecido nú­mero de lectores con que cuenta la Biblioteca Rómulo Gallegos y a nuestro bajo índice de anal­fabetismo.
Las deficiencias de la cultura regional las atribuye Montes, al subdesarrollo material que inci­de en la superación intelectual y técnica. Considera que para superarlas hay que "salir de nuestra condición de país media­tizado y subdesarrollado".













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