martes, 1 de septiembre de 2015

“Los hijos de la Luna”


Libro sobre la vida de los Waicas, editan en Suiza

Ciudad Bolívar, 12.  10. 66 (Especial).


“Los Hijos de la Luna” se llamará un estudio sobre los indios Waikas preparado por el antropólogo Daniel  Barandarián que ahora se halla internado en las cabeceras del río Caura.
El libro está siendo editado en Suiza y muy pronto saldrá a la luz pública.
Ha sido preparado en cuatro idiomas: español, alemán francés e in­glés.
—"Los Hijos de la Luna" ¿por qué doctor?
—Porque los indios Waicas, según su mitología, se conside­ran hijos de ese satélite. Expli­can ellos en su dialecto autócto­no que en el principio del mun­do unos seres misteriosos, tal vez semidioses, en su creencia de que la Luna era un enorme lago de sangre, la flecharon y al caer gotas de sangre sobre la tierra se convirtieron en in­dios Waicas. Esa es su creen­cia y por eso se consideran así —dijo el antropólogo Daniel.
El misionero que lleva diez años internado en la selva pre­parando un estudio antropoló­gico sobre las razas "Makiritare y Waicas, llegó aquí esta maña­na llamado por el Gobernador Pedro Batistini Castro, quien le sugirió la idea de que esa raza india tan prodigiosa en su fi­losofía y su cultura esté re­presentada en la Gran Feria del Orinoco a celebrarse a me­diados de diciembre en esta ciu­dad.
En antropólogo Daniel no dio seguridades sobre esta posibili­dad, pero dijo que hablaría con los caciques de ellos para ver si quieren trasladarse hasta Ciudad Bolívar y convenir en la construcción de una Churua­ta donde se expondrían diapo­sitivas de sus modos de vida y objetos artesanales propios,
—¿Qué es eso de Churuata, doctor?
—Bueno, eso es un cosmo en miniatura reproducido por los indios con materiales vegetales de su medio. Es decir, son sus chozas, sus viviendas, pero ellas son la reproducción del cosmos. Son piezas cuya base es cilín­drica y su parte superior de forma cónica: el cielo y la parte plana de la tierra. Es una configuración extraordinaria. Estas casas son fabricadas du­rante un rito especial y son vi­viendas propias de los indios Makiritares, los cuales se lle­van muy bien en el aspecto co­mercial con los indios Waicas.
El misionero Daniel está fa­miliarizado con unos dos mil indios waicas y makiritares de la región de alto Caura, entre el Territorio Amazonas Y la frontera con el Brasil, apenas dos horas y media en avión de Ciudad Bolívar. 
Dijo que lleva diez años y estará internado por cinco años más en esta parte importante de la selva guayanesa para proseguir estuios sobre razas indias en otros lugares de Venezuela.

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